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CUIDADOS DE LA MAMÁ

Parto

Cuando preparamos la bolsa del hospital no hay que olvidar:
– Documentos importantes: DNI, tarjeta sanitaria, libro de embarazada, historial.
– Ropa para la madre: pijamas/camisones compatibles con la lactancia, discos de lactancia, braguitas desechables (recomendables) o no, sujetador de lactancia, compresas postparto (transpirables), bata y zapatillas, muda para la salida del hospital, cómoda y de talla utilizada durante el embarazo preferiblemente.
– Ropa para el bebé y pañales: Gorros, bodys cómodos y fáciles de cambiar, pijamas o primeras mudas, calcetines, manoplas.

También se puede incluir un cepillo suave para peinar al bebé. No suele ser necesario para los primeros días cremas hidratantes o cremas para el cambio de pañal.
Hay que tener en cuenta el tiempo de estancia hospitalaria habitual: 48h en los partos vaginales y 72h en las cesáreas sin complicaciones.

Cuando la fecha prevista de parto se acerca y el bebé está en una posición diferente de la cefálica (cabeza abajo) es posible que el obstetra recomiende realizar el giro del bebé de forma manual (versión cefálica externa). Se realiza desde fuera del abdomen, con unas maniobras que permiten al bebé, que tiene poco espacio ya dentro del útero, pueda girarse.
Los riesgos asociados a esta maniobra son muy poco frecuentes. Las más graves son el desprendimiento de placenta, la rotura uterina o hemorragia.
Para prevenir estas complicaciones o poder tratarlas de forma rápida, se programa cuando ya se ha alcanzado el término (37 semanas). Así, en caso de que se presente alguna complicación durante el proceso, el parto se puede finalizar de forma urgente. Además, se utiliza la ecografía durante el procedimiento para minimizar la posibilidad de complicaciones, lo que aumenta la seguridad de la maniobra.

El parto vaginal tras una cesárea previa es posible y recomendable siempre que no exista una contraindicación médica, pues se asocia a menos complicaciones que las cesáreas múltiples, y más aún si se planea tener más embarazos en un futuro.
Pero no está exento de riesgos. El más grave, es la ruptura uterina, que es muy poco frecuente pero puede comprometer la salud de madre y bebé, y la posibilidad de embarazos futuros.
La opción del parto vaginal tras cesárea requiere que la incisión de la cesárea fuese transversal baja («horizontal, paralela al suelo»), que no hayas tenido una rotura uterina previa, ni cierto tipo de cirugía uterina previa, incluidas también más de dos cesáreas anteriores. El riesgo disminuye si no existen estos antecedentes y si ya hace más de 18 meses de la anterior cesárea.

Las posiciones para el parto pueden ser muy diversas.
El parto de pie es una opción escogida por aquellas mujeres que quieren un parto natural. Para que se pueda dar el parto natural con seguridad, es necesario que no existan ciertas complicaciones durante el embarazo y parto.
Por ejemplo, se puede parir de pie si se es diabética tipo 1, pero si durante el embarazo no se ha conseguido un buen control de la diabetes, puede que el estado de la madre durante el parto hipo o bien el tamaño del bebé (que suele ser grande en hijos de madre diabética) imposibiliten un parto de pie, incluso un parto vaginal.
Por tanto, si se opta por un parto de pie, se ha de estudiar cada caso concreto por parte del obstetra. También es posible que durante la evolución del parto se tengan que tomar decisiones obstétricas que modifiquen el plan de parto establecido inicialmente.

La episiotomía es una incisión en la piel que hay a la salida de la vagina, que se realiza cuando la cabeza del bebé no puede seguir avanzando a causa de estrechez en esta zona.
Puede realizarla el ginecólogo, o bien puede realizarse «naturalmente» cuando la presión del bebé estira tanto la piel hasta el punto de romperla («desgarro»). El desgarro puede ser de varios niveles, los menores no son problemáticos pero los mayores pueden afectar a ciertas estructuras pélvicas dejando secuelas temporales o permanentes.
Cuando se produce una episiotomía o desgarro en un primer parto, en el siguiente, suele producirse en la misma posición, aunque no tiene por qué ser del mismo nivel o gravedad.

Por eso la expulsión del tapón mucoso es un elemento que avisa de la llegada del trabajo de parto. Puede anticiparse al parto desde unas horas hasta varios días, incluso semanas.
Tampoco es infrecuente que no se aprecie la salida del tapón mucoso en ningún momento antes del parto.
Si se ha expulsado el tapón mucoso, es síntoma de que el parto se acerca. Pero pueden pasar horas, días, e incluso semanas, hasta que el trabajo de parto empiece, por lo que si es el único síntoma, no hace falta acudir al hospital todavía, si el parto se va a producir en el hospital.
Por eso, para determinar si el trabajo de parto está empezando, es mejor fijarse en si se ha «roto aguas» o en si hay contracciones dolorosas y rítmicas (regulares), que cada vez se hacen más frecuentes.

Las clases preparto, como su nombre indica, preparan a las madres y padres para el parto.
Son muy recomendables durante el embarazo y normalmente se suelen empezar en el final del segundo trimestre o a principios del tercero.
Tocan varios temas, cuidados antes del parto, cómo reconocer los síntomas de parto, cómo ayudar a controlar el dolor de las contracciones, qué ejercicios ayudan a favorecer el parto, etc. También ayudan a entender las fases que se van a producir durante el trabajo de parto. Tener información ayuda a llegar más tranquila al momento del parto.
A veces se imparten desde el centro de atención primaria, otras veces las ofrecen los hospitales donde se está planificando que se produzca el parto.

El feto en los primeros meses de embarazo tiene mucho espacio para moverse en el líquido amniótico.
Conforme el bebé crece, su espacio es más limitado y es más difícil que se dé la vuelta. Cuando se aproxima la fecha de parto, la mayoría de bebés se sitúan cabeza abajo (en posición cefálica), que es la forma en la que se produce un parto vaginal eutócico (normal).
Otros en cambio, no se colocan en posición hasta muy avanzado el embarazo o no lo hacen nunca. Cuando se llega al término, se pueden practicar algunas maniobras para situarlo, por parte del obstetra. Si la maniobra no es suficiente o no se practica, el bebé nacerá en otra posición (nalgas). Hay posiciones incompatibles con el parto vaginal, entonces puede ser necesario finalizar el parto por cesárea.

El tapón mucoso es un acúmulo de moco más o menos espeso que cierra el paso por el cuello uterino durante el embarazo.
Cuando el parto se acerca, el cuello uterino se acorta y luego se dilata. De este modo se suelta el tapón mucoso que lo obstruía.
Por eso la expulsión del tapón mucoso es un elemento que avisa de la llegada del trabajo de parto. Puede anticiparse al parto desde unas horas hasta varios días, incluso semanas. Si es el único síntoma y no se observa «rotura de aguas» o contracciones dolorosas rítmicas, no hace falta acudir a urgencias todavía.
Su aspecto suele ser claro o sanguinolento/marrón.

El adelanto del parto es una de las posibles complicaciones del embarazo, ya sea único o múltiple.
Es más frecuente que se produzca adelanto del parto en los embarazos múltiples (gemelares),
como que surjan otras complicaciones en este tipo de embarazos. Por ello en caso de estar embarazada de gemelos o más, los controles durante el embarazo serán más frecuentes que en un embarazo único y de bajo riesgo.
Signos de que se puede estar iniciando el trabajo de parto son: contracciones rítmicas y dolorosas o rotura de aguas (salida de líquido amniótico por la vagina, que puede ser abundante o leve).
Ante estas señales, sangrado, o cualquier síntoma de malestar no justificado, se debe acudir a urgencias obstétricas para valorar el estado del embarazo y de los fetos.