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CUIDADOS DEL BEBÉ

Cuidados generales

A los bebés menores de 6 meses no se les debe poner ninguna crema solar, y se debe evitar la exposición solar de forma prolongada. Para protegerle del sol se deben evitar las horas centrales del día, cubrir el cuerpo y la cabeza y en el carrito poner algún dispositivo tipo sombrilla que lo proteja.

En líneas generales el dispositivo debe ser el adecuado al desarrollo psicomotor del niño/a. Por ello se recomienda que los menores de 6 meses vayan tumbados, o levemente incorporados si ya tienen sostén cefálico. Cuando mantenga la sedestación, puede empezar a ir en sillita, y eso suele suceder alrededor de los seis meses o más.

La disminución del apetito es un proceso fisiológico normal esperable en un bebé que se produce cuando su ritmo de crecimiento se atenúa. Este hecho se debe anticipar en las revisiones del niño/a sano y es fácilmente comprensible, los niños/as en los primeros 4 meses de vida doblan el peso, por ello necesitan una ingesta calórica relativa muy superior a la que precisarán cuando este ritmo de crecimiento se atenúe. Si la pérdida de apetito excede este concepto y repercute en el crecimiento del bebé debe ser objeto de estudio por el equipo de pediatría.

La ictericia en un recién nacido se considera fisiológica si aparece después de las 24h de vida, y si dura hasta 4-5 semanas. En líneas generales aumenta los primeros dí­as de vida, para mejorar a partir del tercer o cuarto dí­a. Cuando esta ictericia es muy intensa o muy persistente, el pediatra indicará los estudios oportunos para descartar que en el caso de ser fisiológica y muy intensa tratarla con fototerapia (ictericia fisiológica en rango de fototerapia) o de no serlo, abordarla de la forma más adecuada.

 

Durante el embarazo y en el momento del parto, parte de los estrógenos que provocan el mismo, pasan a la sangre del bebé a través de la placenta. A lo largo delos primeros meses de vida el bebé las irá eliminando progresivamente.

En ocasiones, sin que sea nada patológico ni objeto de alarma, pueden provocar una pubertad precoz en miniatura (incluso con un mínimo sangrado vaginal).

El percentil es la situación relativa que ocupa un valor frente a la población de referencia. En lo relativo por ejemplo al peso, si tu bebé se sitúa en el percentil 95 quiere decir que la probabilidad de encontrar un bebé de su misma edad con un peso superior, es tan sólo del 5%.

Cada vez más hay productos adaptados a bebés para evitar las picaduras de insectos, en general de uso autorizado a partir de los 6 meses de edad.

En primer lugar, seguir las recomendaciones del fabricante y como precaución adicional aún cuando sean cremas «resistentes al agua», se deben volver a aplicar a aplicar cada vez que sale del agua. En líneas generales en ausencia de baño, se deben renovar al menos cada dos horas.

En los bebés con dermatitis atopica, el baño ha de ser corto (5- 10 minutos máximo), en los niños/as mayores, se aconsejan duchas. El agua templada y en lugar de jabones utilizar galénicas tipo syndet con ph similar al de la piel limitando su a las zonas sucias.

Los niños/as con amígadalas grandes sobre todo si se asocian a hipertrofia de vegetaciones adenoideas, pueden respirar mal por la noche, con ruidos respiratorios, boca abierta, y en ocasiones paradas de la respiración unos segundos.

Ello hace que no descansen bien , por lo que de dí­a pueden estar cansados, y también comen peor porque les cuesta tragar.

En función de su evolución y de la repercusión clínica que tengan (apneas del sueño, disminución de agudeza auditiva, infecciones de repetición), puede ser objeto de consulta con un otorrinolaringólogo.

El mejor consejo que podemos ofrecer es consultarlo con su pediatra, ya que las causas de estas manchas son múltiples y con una importancia que varía desde completamente inocuas, hasta objeto de tratamiento inmediato.

La lengua puede estar blanca después de las tomas por la leche, pero suele desaparecer antes de la siguiente toma. Cuando este aspecto es más «irregular y en forma de grumos» y persiste en el tiempo, debe consultarlo por si se tratase de una infección por hongos. En ese caso el tratamiento consiste en aplicar un antifúngico habitualmente formulado como un gel oral.

Si es muy pequeño/a se está estableciendo el ciclo sueño vigilia, por lo que hay que tener paciencia y mantener una rutina constante que encaje bien con los hábitos familiares y del bebé.

En cambio si es mayor cobra más importancia tener unos hábitos correctos de sueño.

En cualquier caso, cuando se acerca la noche conviene que la casa esté con luz más tenue y silenciosa y no utilizar pantallas desde una hora antes de acostarse.

Cuando las alteraciones en el sueño son persistentes debe consultar con el pediatra.

La participación de voluntarios sanos (especialmente menores de edad) en ensayos clínicos en sus diferentes fases está rigurosamente regulada.

La decisión de la participación del bebé es responsabilidad única y exclusiva de sus padres (o las personas que tengan su patria potestad), y debe ser precedida de un procedimiento exhaustivo de consentimiento informado.

La displasia del desarrollo de la cadera, consiste en una disconformidad entre el acetábulo de la cadera y la cabeza del fémur de múltiples causas.

Ante su sospecha el diagnóstico se realiza mediante una prueba de imagen (que en función de la edad será una ecografía, una radiografía o ambas).

El tratamiento depende del resultado de la prueba de imagen y su evolución a lo largo del tiempo.

En cualquier caso, este es un problema que debe ser seguido conjuntamente por el pediatra, el ortopeda infantil y el radiólogo.

La mejor forma de prevención de las bronquiolitis es la misma que ante otras infecciones respiratorias; lavados frecuentes de las manos de los cuidadores (especialmente en las guarderías al cambiar de bebé), ventilar adecuadamente las estancias y evitar la exposición a irritantes de las vías aéreas.

Asimismo si los cuidadores tienen en ese momento alguna infección respiratoria, sería ideal que utilizasen mascarilla.

El frenillo lingual corto es una variante de la normalidad que no tiene mayor importancia salvo en aquellos casos que produce una limitación muy importante de la movilidad de la lengua (anquiloglosia) e interfiere significativamente en la lactancia.

En estos casos la lactancia debe ser evaluada directamente por la matrona y el equipo de pediatría, en ocasiones se facilita modificando la postura de la madre o del bebé.

En las raras ocasiones en que persisten las dificultades significativas para la succión, el tratamiento es quirúrgico, seccionando el frenillo para liberar la lengua.

La silla del coche se puede utilizar prácticamente a cualquier edad, a partir de los dos o tres meses, cuando el niño comienza a adquirir sostén cefálico, y con el límite que el tamaño del niño/a no haga que su cabeza toque el borde superior del dispositivo.

Debes intentar que esté cómodo y con buen soporte de la espalda. En cuanto a los viajes debes parar, como mí­nimo, cada dos horas, ofreciendo agua al niño/a y paseándolo unos minutos fuera del coche.

En la actualidad el Comité asesor de vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda la primovacunación frente al virus de la varicela a los 15 meses y realizar un refuerzo a los 3 o 4 años.

Si tu bebé tiene edad de tomar solo lactancia exclusiva, (es decir menos de 6 meses), no se recomienda modificar la alimentación.
Si ya toma otros alimentos, y tiene una diarrea importante o no tolera la alimentación normal, permitir un reposo intestinal de unas horas y ofrecer soluciones de rehidratacion oral hiposódicas a lo largo de ese tiempo es lo más adecuado, retomando la alimentación normal pasado ese periodo.

En ocasiones su pediatra en función de la edad y el estado general del niño/a le recomendará realizar una dieta moderadamente astringente.

Si el niño/a, especialmente los bebés, está débil y no bebe o tiene las mucosas secas, debe consultar de inmediato ante el riesgo de deshidratación.

En ocasiones tras administrar las vacunas los bebés presentan un bulto en la zona de la inyección, es un nódulo vacunal que dasaparecerá espontáneamente. La mejor actitud es observar y comprobar que lentamente desaparece.

Los niños/as junto con las personas mayores son la población más sensible al cambio horario. La repercusión puede ser en los lactantes en la alimentación y en niños/as mayores en forma de dificultades para despertarse, si bien esta repercusión suele ser muy limitada en el tiempo.
Para atenuar el impacto, lo mejor es anticiparse, ir introduciendo desde una semana antes cambios en los horarios de las actividades regulares y facilitar la entrada de luz natural en la habitación a la hora (o un poco antes ) de levantarse, siempre teniendo en cuenta que es un periodo de transición breve.

El uso de pezoneras puede ser una ayuda momentánea cuando se produce algún problema, pero su uso no debe perpetuarse.

Debe consultar con su matrona y el equipo de pediatría para identificar y subsanar la causa que origina la necesidad de usarla.

El molusco contagioso es una enfermedad vírica de la piel que en muchas ocasiones se resuelve espontáneamente.

En función del tamaño, número y localización de los moluscos, en ocasiones se indica el tratamiento mediante curetaje, o con algún tratamiento quí­mico. En cualquier caso debe consultarlo con su pediatra.

Los primeros meses con suero fisiológico y masajes adecuados, en ocasiones se consigue desobstruir el lagrimal, si persiste la obstrucción pasado el año de edad, debe consultar con un ofalmólogo infantil para desobstruirlo mediante el paso de una sonda a través del conducto lagrimal.

El sobrepeso y obesidad infantil es un problema grave y de amplia repercusión en la vida presente y futura de los niños. Son esenciales los buenos hábitos de alimentación, evitando alimentos de alto indice glucémico y realizar ejercicio físico regular.

Estas normas deben ser observadas por toda la familia, ya que la conducta alimentaria se aprende inicialmente en casa. Evitar los ultraprocesados y la bollería industrial es otra norma, así como aumentar la cantidad de fruta y verdura. Se recomienda realizar al menos 5 comidas al día evitando el hambre excesiva.

Hasta los 2 años se desaconseja la almohada por riesgo de asfixia. A partir de esta edad puede utili­zarse una muy plana, pero no es que esté recomendado, depende de la preferencia del niño/a.

En los niños/as pequeños, el síntoma cardinal de las otitis medias agudas es el dolor, en ausencia de este debería buscarse otra causa para que el bebé lleve los dedos a las orejas (consulta habitual de los padres).

Una forma de evolución de las otitis agudas es la otitis media aguda perforada, en este caso se observa secreción amarillenta en el conducto auditivo externo y en ocasiones la almohada manchada, cuando el tímpano rompe, el dolor se alivia.

Otro tipo de otitis, la serosa, se produce por acumulación de moco en el oído medio sin ejercer presión sobre el tímpano, por ello no producen dolor pero dificultan la transmisión del sonido ya que el moco no transmite tan bien como el aire, su tratamiento es diferente al de las otitis medias agudas.

Dada la diferente naturaleza y actitud terapéutica en relación con las otitis, ante la duda debe consultar con su pediatra.

Es un mal hábito que puede repercutir tanto en los dientes como en la forma de la boca y en la piel de los dedos. No es bueno para la dentición ni para los dedos, que a veces también se resienten (infecciones, etc.).

Modificarlo requiere paciencia y constancia, así, conforme vaya creciendo se le debe explicar por qué no debe hacerlo. Si aún es muy pequeño/a, puedes sustituirlo por un chupete, respetando la edad límite de uso del mismo (en general 18 meses).

La disquecia del lactante o falso estreñimiento se produce por la incoordinación del bebé con su sistema excretor, es decir, cuando tiene necesidad de realizar una deposición en lugar de abrir el esfínter anal, lo cierra, dando lugar a episodios de llanto.

Aparece en niños/as prematuros y en niños/as a término, y se resuelve espontáneamente conforme el bebé va creciendo. Se le puede intentar ayudar flexionando las piernas sobre el abdomen o masajeando el abdomen en el sentido de las agujas del reloj.

La única forma de evitar la sudamina, una secreción que se produce por el exceso de sudor y «tapona» los poros de las glándulas sudoríparas, es evitar la excesiva sudoración, por ello se debe ajustar la ropa de abrigo a la temperatura ambiente, no ajustar mucho la ropa e intentar mantener la mejor higiene posible.

Es normal que los recién nacidos tiemblen un poco con el frí­o, al cambiarlos, al asustarse o llorar.
Si no va desapareciendo con las semanas, grábalo en ví­deo para poder enseñárselo a su pediatra y que determine si es un movimiento normal o no en el bebé.

Son una variante de la normalidad, consistentes en manchas de color azul parduzco de tamaño variable, desde menores de 2 cms a cubrir prácticamente toda la espalda, no se asocian a ningún tipo de patología ni deben ser objeto de preocupación ni de ningún tipo de intervención.

Con el tiempo se aprecian menos hasta prácticamente desaparecer.

Según el tipo de angioma (plano o en fresa) su localización y su tamaño, el tratamiento puede ser tan variable como limitarse a observar y controlar su crecimiento inicial y atrofia posterior, a de común acuerdo con los padres, iniciar tratamiento médico.

Debe ser valorado por el equipo de pediatría, el momento idóneo son los primeros meses de vida en el contexto de las revisiones del niño/a sano/a.

Se puede utilizar sin problemas.

La mejor forma de calmar a un niño/a nervioso/a es mostrar tranquilidad, si el cuidador/a está tranquilo/a, el niño/a poco a poco tenderá a imitar su conducta.

Explicar de manera que pueda entender pausada y sosegadamente es el camino óptimo, perseverando en la estrategia.

En cualquier caso, cada niño/a es diferente, hay que conocerlos y adaptarse a ellos, al tiempo que se le educa.

La causa más frecuente de tos nocturna en los niños/as pequeños/as es el goteo postnasal que se produce al acostarse, cuando tienen mocos. Tener las fosas nasales permeables y dormir semincorporado es el mejor consejo para atenuarla.

En ausencia de catarro o si se asocia a otros síntomas (fiebre, dificultad para respirar, estornudos..), debe ser objeto de consulta

Habitualmente estas legañas que aparecen por las mañanas son lágrimas deshidratadas, basta con limpiarlas con suero. Si la secreción es amarillenta, semilíquida asociada a edema palpebral y persiste todo el día, lo más probable es que sea una conjuntivitis, habría que verlo con el equipo de pediatría.

Si tu bebé está sano y no tiene ningún problema digestivo, no hay inconveniente en que le cambie la marca de leche.

Si tiene algún sí­ntoma de sospecha, (fiebre, tos, mucosidad, dolor de garganta, dolor de cabeza, alteración de gusto u olfato si es mayor, diarrea o erupción cutánea), es posible que sea coronavirus, aunque también muchas otras cosas.
La única forma de saberlo con certeza es realizar el estudio microbiológico que indique en cada momento el protocolo vigente (PCR, test de antí­genos, IgM u otras).

Los niños/as al principio de iniciar la marcha a veces lo hacen de puntillas, con el tiempo tiene desaparece, es decir cuando ya ande y corra con total soltura lo debe dejar de hacer, esta transición no tiene consecuencias.

Cuando este tipo de marcha se perpetúa y sobre todo si arrastra los pies debe ser evaluado por el equipo de pediatría.

Ninguna vacuna, un producto sanitario destinado a aplicar en población sana; cuya seguridad no se haya evaluado cuidadosamente de forma previa sería autorizada para su aplicación en niños pequeños.

Además previamente habrá sido testada en adultos, en adolescentes, escolares y preescolares. Sobre este marco general, debe tenerse en cuenta que las vacunas no están exentas de efectos secundarios como cualquier otro producto médico, pero su aplicación produce muchos más beneficios que perjuicios.

Las mismas que para los adultos: higiene de manos, uso de métodos de protección homologados (mascarillas) y ventilación frecuente de los espacios cerrados y por último, si es posible, evitar el contacto con otras personas enfermas.

El miedo a la oscuridad es habitual y no todos lo tienen a la misma edad. Se le puede poner una luz tenue que no interfiera con el descanso.

Según la edad del niño/a, se puede intentar que se adapte paulatinamente, para lo que puede resultar de utilidad hacerlo jugando (por ejemplo estar ambos a oscuras en la habitación y jugar a encontrarse).

Depende de la edad del niño/a, lo que es importante es identificar cuando tiene necesidad de dormir.

La necesidad de dormir evaluada en número de horas al día va disminuyendo con la edad, y el número de horas que mantienen el sueño por la noche va en aumento, ello implica que las siestas o descansos diurnos son cada vez menos necesarios.

En cualquier caso todo ello, depende de cada niño/a y de los hábitos familiares.

Debes extremar el cuidado en que los primeros contactos entre el bebé y las mascotas sean graduales y no dejarlo nunca sólo.

Poco a poco el tiempo de contacto puede ser mayor. Si el animal es controlable y de confianza, está bien controlado a nivel médico por su veterinario, no es ningún problema que el niño/a se crie con un animal doméstico, al contrario, aporta múltiples beneficios desde la responsabilidad a la sociabilidad.

Habitualmente el problema no es la leche, lo más común son las regurgitaciones que se pueden producir por un exceso puntual de ingesta, porque la válvula que separa estómago de esófago todavía no es competente al 100% (habitual en muchos bebés), o por reflujo gastroesofágico en el que a lo anterior se añade la presencia de contenido ácido en el esófago produciendo malestar y llanto.

Por ello es importante consultar el tema con el pediatra para que realice la historia clínica, evalúe el crecimiento del niño/a y ofrezca la mejor solución posible.

A veces después de las tomas los labios aparecen como macerados. Con pocos minutos tienen su aspecto normal. Si la lengua queda blanca hasta antes de la siguiente toma puede que sean hongos, por lo que deberí­a verle el pediatra.

Los soplos cardíacos deben ser evaluados cuidadosa e individualmente por el pediatra que, en función de sus características y el desarrollo del niño, realizará el seguimiento y pruebas oportunas.

Por fortuna en la inmensa mayoría de los casos, estos soplos son funcionales y no obedecen a ninguna causa patológica, desapareciendo a lo largo del crecimiento del niño/a.

La formulación en talco para aplicar directamente sobre la piel no es adecuada para los bebés ya que deshidratan la piel, las formulaciones en forma de crema o pasta al agua según la localización anatómica son las que hay que utilizar.

La vacuna contra el meningococo B, de las cuales bexero es una de las opciones pero no la única, puede producir síntomas generales como la elevación la temperatura corporal o el malestar general.

El alcance de estos síntomas se limita a las primeras 24 u 48 horas tras su administración. Si los síntomas persisten pasados varios días hay que consultar con su pediatra ya que es posible que la causa sea distinta a la vacunación.

En dosis posteriores en niños/as que han tenido reacción previamente, en ocasiones los síntomas pueden ser más intensos.

Al margen de las medidas preventivas (cambios de pañal, pastas al agua…) una vez que el bebé tiene una infección por hongos del área del pañal hay que aplicar el antimicótico que le prescriba su pediatra, ser sistemático en su aplicación es fundamental para eliminar los hongos definitivamente.

En el recién nacido son muy frecuentes las hemorragias subconjuntivales a consecuencia de la presentación del feto intraútero.

En los bebés, cualquier pequeña raspadura de la conjuntiva puede producirlas. No tienen repercusión, se reabsorben progresivamente sin dejar secuelas.

Lo que caracteriza a los terrores nocturnos, es que los niños/as no reconocen a sus padres, son por tanto inconsolables, en segundo lugar que suelen repetirse siempre a la misma hora (fase N-REM del sueño) y en tercer lugar que no tienen ninguna consecuencia a futuro.

Los expertos en sueño, ante la duda, recomiendan realizar una agenda de sueño del niño/a y grabar un vídeo de corta duración durante el episodio. Con esa información el pediatra podrá establecer el diagnóstico y ofrecer el mejor consejo que es observar y proteger para evitar que se golpee con cualquier objeto. Al día siguiente no recordará el episodio.

Este consejo debe ser individualizado; así, los bebés prematuros (menores de 38 semanas) más expuestos a la hipoglucemia deben ser alimentados cada 3-4 horas, por otro lado hay niños que ante la hipoglucemia reaccionan con irritabilidad (llanto) y es fácil de identificar, y otros que reaccionan con somnolencia en los que hay que ser más precavidos para evitarla.

En principio un detergente adecuado para ropa delicada y suavizante debe ser suficiente. Si hay problemas con el uso de determinadas prendas consúltelo con el equipo de pediaría, puede ser por irritación previa de la piel, exceso de determinadas fibras en la prenda, problemas con algún producto que contenga el detergente, etc.

Es inevitable que un bebé o un niño/a que tienen toda la atención y el tiempo de sus padres, experimente como una pérdida que todo ese tiempo haya que distribuirlo con un hermano/a, máxime si tenemos en cuenta que la dedicación en tiempo que requieren los recién nacidos es mayor que en etapas posteriores de la vida.

Por ello, la forma más adecuada de evitarlo es anticipar la llegada del nuevo hermano/a, y hacerlo copartícipe de sus cuidados para que no se sienta excluido/a. Entre hermanos/as mayores las situaciones son más complejas y hay que individualizarlas, pero es importante recordar que cada persona necesita un trato diferente. Hay niños/as que son más autónomos y niños/as que necesitan más cuidados y supervisión.

En la actualidad y en ausencia de factores de riesgo, dependiendo de cada Comunidad Autónoma, las vacunas que no cubre el Sistema Nacional de Salud son las que ofrecen protección contra el rotavirus, el serotipo B del meningococo y el virus del papiloma humano en varones.

El origen del hipo no está definitivamente establecido, la teoría más aceptada es que se produce por una distensión rápida del esófago y el estómago, esto suele ocurrir cuando el bebé come muy rápido, o deglute mucho aire con la toma.

Por tanto, una manera de evitar el hipo sería tomar más despacio y ajustar si es el caso el paso de leche de la tetina para evitar que degluta aire a la vez que toma.

Si bien la plasticidad del aérea del lenguaje se conserva a lo largo de toda la vida, en edad infantil y especialmente en los bebés, es máxima. Por ello el aprendizaje de una o varias lenguas es mucho más sencillo a esta edad.

Lo importante es evitar crear confusión mezclando las lenguas de forma continuada, una estrategia que siguen algunas familias es que cada progenitor les hable en un idioma distinto, eso evita confusiones y es más probable tener una cierta uniformidad.

Los bebés menores de 3 meses que tienen fiebre deben ser evaluados en un servicio de urgencias hospitalario.

Por encima de esa edad su pediatra de cabecera lo evaluará y le ofrecerá un diagnóstico de sospecha, un plan terapéutico y una serie de alarmas ante las cuales deberá consultar nuevamente sin demora.

En lo que se refiere a bajar la fiebre, en función de la edad, se le administrará paracetamol o elegirá entre paracetamol e ibuprofeno, que son los antitérmicos de uso común.

Hay tres elementos que pueden ayudar a sobrellevar mejor los síntomas del catarro, por un lado diluir el moco, para lo cual el mejor mucolítco es el agua, por otro permeabilizar las fosas nasales utilizando suero fisiológico y por último de noche para evitar el goteo postnasal del moco elevar la cabecera.

La mejor postura es boca arriba, pero se puede colocar un poco de lado si lo prefiere el bebé, cuidando en alternar los dos lados. Bajo ningún concepto se debe poner a dormir boca abajo.

Normalmente el estreñimiento es un problema de hábitos alimentarios, si bien hay bebés con tendencia al estreñimiento. Una alimentación rica en fibra, fruta y verdura es la mejor forma de evitarlo.

Cuando está presente y en función del impacto del mismo en la vida diaria del bebé, su pediatra aparte de revisar cuidadosamente la dieta le ofrecerá temporalmente en función de la edad del bebé, diferentes soluciones con el fin de solucionarlo.

Ante cualquier atragantamiento, nunca hay que introducir los dedos para extraer el objeto, pues lo más probable es que se introduzca y se incruste más sin querer.
Si el niño/a tose con fuerza se le debe animar a que tosa ya que es el mecanismo más efectivo para desobstruir la vía aérea, si la tos es débil y el niño/a pierde fuerza hay que realizar la maniobra de Heimlich consistente en aplicar presión sobre la zona del epigastrio para facilitar la expulsión del cuerpo extraño.
Sería ideal que todos los cuidadores realizasen un curso de primeros auxilios para aprender a realizar estas y otras maniobras esenciales con los pequeños.

Las causas del llanto son múltiples, en la mayoría de las ocasiones inocuas, pero este llanto que en los 3 primeros meses de vida suponen hasta una media de 2 horas al día, generan estrés y preocupación en los cuidadores.

Cuando el bebé llora debe comprobarse si tiene hambre y/o si tiene necesidad de cambio del pañal, una vez comprobado y subsanado, si el bebé tiene un llanto persistente e inconsolable debe consultarlo con su pediatra.

Lo mejor, más natural y saludable, es que camine descalzo por casa en la medida de lo posible o en superficies como la arena de una playa. De todos modos, si el desajuste es muy evidente y sobre todo ante la asimetría (una diferencia muy acusada entra la pisada de un pie respecto a la del otro), es recomendable consultarlo con el pediatra.

Pasados los 3-5 primeros días de vida, las deposiciones pasan progresivamente de ser meconiales (de coloración verde oscura, pegajosas) a las deposiciones habituales en los bebés.

Lo más frecuente en los alimentados con lactancia natural es que hagan 2-3 deposiciones diarias, incluso cada vez que toman, de consistencia semilíquida, y con grumos amarillos, si bien cabe destacar que el color puede variar de un bebé respecto a otro y en general no es relevante.

Si es común que muchos de ellos pasen por la fase que se conoce como deposiciones escasas del bebé amamantado, en la cual hacen deposiciones de forma errática pero con las mismas características que tenían previamente.

Posteriormente cuando comience con la alimentación complementaria cambiará el aspecto y el olor de las deposiciones.

En los niños alimentados con fórmulas artificiales, las deposiciones son menos frecuentes y más compactas.

Debemos preocuparnos cuando el niño está incómodo, el abdomen distendido, vomita o expulsa productos patológicos con las deposiciones (sangre, moco muy abundante, pus..). En estos casos debe consultar con el equipo de pediatría.

La bronquiolitis es una infección vírica que produce obstrucción de la vía aérea de pequeño calibre (bronquiolo) en niños/as menores de dos años.
No existe un tratamiento efectivo según la evidencia científica disponible, ya que los broncodilatadores, como el salbutamol, no actúan sobre los pequeños bronquios de los bebés. En los hospitales, lo que se hace es utilizar medidas de soporte cuando el cuadro es grave; esto es, oxígeno, hidratación intravenosa si es preciso, antitérmicos, etc.
En casos leves bastaría con el tratamiento domiciliario: ofrecer líquido entre las tomas, suero fisiológico en la nariz y aplicar vapor de agua.

La asociación española de pediatría (AEP) recomienda la vacunación contra los serotipos B por un lado, y los serotipos ACWY del meningococo.

Estas recomendaciones, el número de dosis y la edad a las que administrarlas, se pueden consultar en la página web del Comité asesor de vacunas de la AEP.

La mayoría de las comunidades autónomas incluyen la protección frente a los serotipos ACWY pero no frente al serotipo B.

Los ganglios regionales son la primera barrera. En el caso de los niños/as, como su sistema inmunitario está madurando y recibiendo continuamente nuevos gérmenes de los que tienen que defenderse, es bastante normal que tengan ganglios, es decir, no es lo mismo un ganglio en un adulto que en un niño/a

Es bueno consultarlo con su pediatra ya que si bien en la inmensa mayoría de las ocasiones no tienen importancia, otras deben ser evaluados cuidadosamente.

La lateralidad se suele afianzar en la época preescolar, entre los tres y 6 años. A esa edad ya se puede notar cual es la mano dominante y cuando el niño comience a escribir y aprenda a manejar instrumentos como las tijeras, etc utilizará la mano derecha si es diestro o la izquierda si es zurdo.
No se debe imponer el domino de una mano sobre la otra.

En niños que están empezando a caminar no se debe hacer nada, ya que a medida que vaya aprendiendo a andar se irá corrigiendo él solo.

Una forma de evitarlo es ponerle zapatos con suela algo rígida.

En niños/as que ya han consolidado la deambulación autónoma (mayores de 18 meses-2 años) esto debe ser consultado con el equipo de pediatría.

La piel es el órgano de mayor tamaño del ser humano, en los bebés cuya superficie corporal relativa es mucho mayor esto es aún más notable.

Por pérdida de la capa protectora de la piel y sequedad se producen las manifestaciones de la dermatitis atópica, cuyo sintoma cardinal además del enrojecimiento de la piel es el picor, síntoma muy destacado, ante cuya ausencia se debe reevaluar el diagnósitco.

Para limitar el alcance de las dermatitis y sus síntomas la clave es reparar la capa protectora de la piel e hidratar en profundidad. Esto se debe consultar con el equipo de pediatría para elegir los productos y cosméticos más adecuados para cada bebé.

La guardería y la escolarización tempranas no son necesarias ni perjudiciales.

La escuela infantil empieza en el año que el niño/a cumple 3 años. Depende de la situación familiar que unas familias elijan una u otra opción, pero no es una necesidad educativa ni social, ya que los niños/as a esta edad aprenden de forma natural con una atención adecuada y estímulos apropiados, ya sea en la guardería o en casa y pueden socializar por otras vías.

La superficie corporal relativa de un bebé es mucho mayor que la de un adulto, por tanto está más expuesto a las pérdidas insensibles de agua.

Tienen más riesgo de deshidratación, por lo que necesitan la lactancia a demanda y si ya toman otros alimentos se les tiene que ofrecer agua frecuentemente.

La dermatitis del pañal es una inflamación con enrojecimiento de la piel, que puede ser dolorosa para el bebé o cuanto menos, molesta.
Se produce por la irritación causada por varios mecanismos, (orina y heces sobre la piel, humedad por oclusión del pañal tantas horas al día).
Para evitarla, se suelen utilizar cremas de barrera, que lo que hacen es que la humedad, orina, heces del bebé no contacten directamente con la piel. Las pastas al agua son una buena formulación para actuar como método de barrera, pero se debe cambiar el pañal en cuanto se detecta que ha orinado o realizado una deposición.

En absoluto debe suponer una preocupación, muchos niños/as sanos nunca gatean. Lo importante es que las caderas estén bien alineadas y con una maduración adecuada, y que el desarrollo psicomotor sea normal.

Estos hitos se comprueban en las sucesivas revisiones de salud en la consulta del equipo de pediatría. Sobre esa base, los niños/as que gatean lo hace a los 9-10 meses de edad, otros sin embargo sin gatera previamente, pasan a tener deambulación sostenida (caminar de la ano) a los 11-12 meses. Ambos hechos son completamente normales.

El número de horas adecuado para el descanso en las diferentes etapas de la vida no está definido, pero podemos decir que los bebés necesitan dormir muchas más horas que los niños/as mayores.

A lo largo del crecimiento, el número de horas de descanso disminuye conforme madura el sistema nervioso central. La mejor forma de saber si el niño/a ha descansado lo suficiente es ver si está contento/a y activo/a.

Alrededor de los 3 años ya tienen casi toda la dentición caduca. Algunas piezas (habitualmente los molares) se pueden retrasar un poco más.

El ciclo sueño vigilia es algo innato del individuo. Esto quiere decir que el niño/a a determinada hora tiene una tendencia natural a descansar.

Una vez establecida la rutina de acostarse los primeros meses de vida es muy fácil que el niño/a se adapte, pero una vez más lo más adecuado es perseverar en la misma sin alterar los horarios ni los contextos.

A medida que el niño/a crece, el número de horas que precisan dormir es inferior y habrá que ir modificando esa rutina para adaptarse.

Cuando tenga los primeros dientes es importante retirar el chupete. También se debe empezar una higiene dental ligera, limpiando los dientes con un cepillo blando sin dentífrico, únicamente con agua.

Según la edad del niño/a la causa del estrabismo puede ser muy variada, desde la falta o exceso de tono de algunos de los músculos que mueven el ojo, hasta defectos de refracción muy acusados unilaterales, que hacen que el niño/a deje de usar el ojo que ve mal.

En cualquier caso, este es un problema que identificado por la familia y confirmado por el pediatra, debe ser tratado por un oftalmólogo infantil.

Todas las personas tenemos resistencia a abandonar rutinas donde nos sentimos seguros, esto es más acentuado en los niños/as pequeños/as, por ello la mayoría de las escuelas infantiles sino todas, tienen protocolos de exposición progresiva a la nueva experiencia, para familiarizarse con el entorno físico y humano.

Además de trasmitirles ilusión, de ver a más niños/as, de juguetes nuevos y seguridad de lo bien que va a estar, y que se les recogerá, cada niño/a en cualquier caso tiene un ritmo de adaptación diferente.

Cuando el rechazo al colegio se produce en niños/as en edad escolar (mayores de 6 años) que previamente se habían adaptado bien, hay que investigar la causa.

La erupción dentaria es un proceso fisiológico, no se debe medicalizar la normalidad. Si el bebé está muy incómodo por la noche, las encías están la fase de erupción y impide descansar, se le puede administrar un analgésico por vía oral a la dosis habitual. No está recomendada la aplicación de calmantes directamente sobre la encía.

No hay una causa conocida ni un tratamiento efectivo recomendado, si bien son mucho menos frecuentes en aquellos bebés alimentados con lactancia natural. Habitualmente se atenúan hasta desaparecer hacia los 3 meses de edad.

Se han recomendado para atenuarlos desde administrar diariamente probióticos, hasta la exposición a ruidos disarmónicos, pero es importante recordar que no hay evidencia científica de la efectividad de ninguna de estas intervenciones.

Hay unas normas básicas que se deben observar siempre, la primera es evitar las horas centrales del día en las que el ángulo de los rayos solares tiene una incidencia máxima.

La segunda es que la dosis de exposición solar se acumula a lo largo de los años.

La tercera es que no se debe exponer al sol sin protección con cremas solares (factor 50+), que deben renovarse siguiendo las recomendaciones del fabricante y la cuarta proteger la cabeza.

Si se observan esas normas rigurosamente, la exposición moderada al sol no tiene por qué ser perjudicial.

No está establecido. A lo largo del crecimiento, los niños/as necesitan dormir menos veces al día y los períodos de sueño nocturnos son más prolongados. En cualquier caso es algo que se debe individualizar y, no se debe imponer, simplemente adaptarse al niño/a.

De día los bebés suelen controlar los esfínteres sobre los 24-30 meses. Por la noche es mucho más variable, a veces hasta los 5-6 años no controlan, se trata de enuresis nocturna, pero entra dentro de la maduración normal. Lo más frecuente, es sobre los 30-36 meses. Cuando se repiten periodos más o menos prolongados (4-5 dias ) de noches secas, se puede intentar la retirada.

Lo habitual está entre los 2 y 3 años de vida, iniciando el reconocimiento de hacer deposiciones por el día, en cualquier caso esto depende, como muchas otras cosas de cada niño/a. Los padres deben adaptarse y facilitarles la retirada ante la normal resistencia de todas las personas a abandonar hábitos que les dan seguridad.

De modo genérico podemos establecer que se deben utilizar filtros con factor de protección 50+, que protejan frente a radiación ultravioleta A y en los bebés basados en filtro físicos.

Además si es menor de 6 meses hay que evitar exponerlo al sol, ponerle ropa y sombrilla, y por último aplicar crema con antelación, de forma abundante y renovarla cada dos horas o menos si se bañan.

Desde el nacimiento un masaje adecuado cada día es beneficioso, son una forma de transmitir al bebé cariño, confianza y seguridad. Pero además de aportar beneficios emocionales, los masajes también pueden aliviar molestias y ayudan al bebé a relajarse y lo alivian del estrés, estimulando el sistema musculoesquelético.

Se refuerza el vínculo afectivo del bebé con sus padres a través del contacto, la mirada, la piel, la sonrisa, las caricias, el olor, la calidez. Para hacer el masaje al bebé se debe escoger un momento de relajación, se debe presionar, levemente para que el masaje resulte efectivo.

En general se recomienda bañarlos cada día, sobre todo si se ensucian, (juegan en tierra, etc.).
Para evitar perjudicar su piel los baños deben ser cortos, (5-10 min), con agua no demasiado caliente y utilizando preferiblemente geles con ph neutro y aplicándolos allí donde haya suciedad.

Al bebé se le puede cortar el pelo cuando se desee, siempre con mucho cuidado. El dicho popular de pelarlos para que el pelo salga más fuerte es falso. Es habitual y normal que a los recién nacidos se les caiga el pelo del nacimiento.

No está establecida ni la edad ni la conveniencia de dejar al bebé en una guardería. En caso de necesidad puede utilizarse a partir del momento en que los padres no se puedan ocupar del bebé.

Si no es estrictamente necesario, la edad ideal sería a partir de lo 18-19 meses, cuando tiene puestas ya todas las vacunas iniciales y está en una edad de mayor capacidad de socialización.

Es una decisión familiar. Lo razonable es que las demandas de asistencia (llanto…) sean atendidas. Conforme el niño/a crece, estas demandas se producen con menor frecuencia y es más probable que pueda descansar con normalidad en otra habitación.

Es esperable que a los 18 meses ya hablen palabras sueltas y a los 2 años construyan frases sencillas con dos palabras. En cualquier caso la variabilidad es muy importante, y está también influido por el nivel de estimulación del niño/a.

La dentición es un proceso muy variable de un/a niño/a a otro/a. Lo que es más habitual y no requiere ninguna acción es el niño/a que inicia la dentición entre los 6 meses y los 12 meses.
Si más allá de los 12-15 meses no ha salido ningún diente sería conveniente consultarlo.

La fimosis se considera fisiológica hasta los 3 años.
Pasada esta edad, en los controles de salud establecidos, le pediatra valorará si tiene fimosis y en ese caso, cómo hay que proceder.

Los bebés siempre ven, otra cosa es que enfoquen y vean con claridad, esto ocurre más tarde.
Es decir, de recién nacidos ya distinguen la luz y las siluetas, a los tres meses distinguen el rostro y a los 5 o 6 meses siguen los objetos con la mirada.

Los mocos, en los niños/as pequeños/as, les acompañan hasta bien entrada la primavera. Es muy importante una buena hidratación, el agua es el mejor mucolítico. Es recomendable ventilar bien la habitación, ponerlos a dormir un poco incorporados, lavados nasales con suero fisiológico.

Pocas veces hay que ponerle cremas a los bebés por granitos en la cara, a menos que se trate de una dermatitis atópica, y eso ya lo dirá el pediatra.

En ocasiones se deben a la humedad, a que regurgitan un poco y la cara está en contacto con esa leche medio digerida, para evitar esto se debe intentar mantenerlo bien seco, en ocasiones hay que utilizar baberos.

Como con cualquier otro hito del desarrollo, este, depende de cada niño/a
Hay niños/as que a los 5 meses ya logran dormir durante toda la noche, los hay que hasta los 2 años no lo consiguen.
Es recomendable facilitar que se duerma siempre en ambiente tranquilo y silencioso, sobre todo de noche, y con una rutina constante, es decir, siempre a la misma hora, que no vea pantallas y salga a ratos al aire libre, esto último ayuda a generar la melatonina que es la hormona que nos ayuda a dormir.

Aunque es una costumbre extendida, no hay ningún motivo médico para aplicar soluciones basadas en alcohol en la piel de los niños/as. En caso de hacerlo es decisión y responsabilidad de sus padres.

Normalmente durante el día, en vertical, los niños se van tragando los mocos pero por la noche, en horizontal, se le van acumulando en la garganta, por eso, tosen con mayor frecuencia.

La temperatura de los niños/as es igual que la de los adultos, en la axila es normal hasta 37,2 °C, entre 37,2° y 38° son décimas, por encima ya fiebre.
Se debe evitar darle antitérmicos hasta que esté por encima de 37,5, y si el estado general es bueno, a partir de 38. En general esos fármacos se utilizan no tanto para bajar la temperatura sino para aliviar la incomodidad que se produce cuando la temperatura se eleva.