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Dolencias durante la lactancia

Tras el período de lactancia materna exclusiva, que se recomienda hasta los seis meses, se inicia el proceso de alimentación complementaria.
Al añadir nuevos alimentos a la dieta, el bebé demanda menos tomas de pecho (o menos cantidad en cada toma) lo que estimula negativamente la producción materna para que ésta se reduzca. La reducción se adapta a la nueva necesidad del bebé, por lo que mientras dure la lactancia, la mamá siempre tiene leche disponible, tanta como el bebé demanda.
Cuando se produce el destete (el bebé ya no realiza ninguna toma de lactancia materna) es cuando la leche deja de producirse por completo, lo que puede tardar desde semanas a meses desde que el bebé realiza su última toma al pecho. Tardará más en suprimirse por completo en aquellos casos que la lactancia ha sido más duradera.

La estimulación que el bebé hace al succionar directamente del pecho, es la principal responsable del aumento de la producción de leche. Cuantas más veces se ponga al bebé al pecho, especialmente en las tomas nocturnas, más aumenta la producción de leche progresivamente.
Si el estímulo por algún motivo se ha de hacer con un extractor de leche (por ejemplo: bebé enfermo o separado de la madre), las extracciones tendrán que ser aún más frecuentes. Se conoce como «extracción poderosa» a extraerse leche cada hora de día, cada dos o tres de noche, para aumentar de forma rápida la producción de leche, y puede ser necesaria en algunos casos.
Si la madre tiene una hipogalactia y estos métodos no son suficientes, se puede recurrir a productos galactogogos pautados por su ginecólogo.

Durante la lactancia es habitual que se produzcan grietas en los pezones.
Esto sucede sobre todo cuando el bebé se agarra mal al pecho (no abre suficiente la boca, tiene frenillo lingual corto, succiona del pezón y no de la aureola).
Para que las grietas curen lo principal es diagnosticar cuál es el problema que las originó y corregirlo cuanto antes, para lo que puede ser necesario consultar con una asesora de lactancia.
Mientras se corrige la causa, el tratamiento de las grietas es dejar el pecho al aire el máximo tiempo posible, aplicar clorhexidrina tras las tomas y si es necesario usar pezoneras temporalmente.
Si se produce infección de la herida, es necesario consultar con un médico para su tratamiento.

A veces durante la lactancia materna, el bebé puede morder el pecho, lo que resulta doloroso y puede lesionar areola y pezón.
Suele suceder porque la dentición (salida de los dientes) genera molestias en las encías que se alivian «mordiendo».
Si sucede durante la alimentación hay que retirar al bebé y decir un «no» firme y con cara seria, y en función de su edad explicar los motivos.
Hay que intentar evitar los sobresaltos para no asustar al bebé, pues a veces secundariamente a una mordida en la que la reacción es un grito o un sobresalto importante, el susto al bebé se traduce en una huelga de lactancia (unos días en los que el bebé rechaza el pecho) pudiendo interferir con la lactancia materna.
Si se ha producido una herida se puede paliar el dolor utilizando una pezonera mientras cura la herida.

El dolor en los pechos durante la lactancia no es normal, aunque sí habitual, y se debe a alguna causa que hay que investigar y corregir.
La mayoría de veces se debe a un mal agarre del bebé, que puede acabar ocasionando grietas en el pezón y perpetuar el dolor.
Puede producirse por fallo de la técnica al ponerse al bebé al pecho, por problemas anatómicos del bebé como frenillo lingual corto, por problemas en los pezones que no se corrigen adecuadamente…
Otras veces se debe a un incorrecto vaciamiento de la mama (obstrucción si no se vacía con suficiente frecuencia) o mastitis (inflamación con o sin infección).
Ante la aparición de dolor hay que consultar con un profesional formado en lactancia materna (comadrona, pediatra, asesor de lactancia).

El cabello normal tiene etapas en su crecimiento, y una de ellas es la caída (fase telógena), que luego se recupera con salida de pelo «nuevo».
Tras el parto, en algunos casos, se produce el llamado «efluvio telógeno postparto», unos tres o cuatro meses tras el parto.
En ese momento muchos cabellos entran en la etapa de caída a la vez.
No es una alopecia irreversible, sino que el cabello se recupera por completo.
No tiene relación con la lactancia materna, por lo que la pueden sufrir igual madres que no amamantan.
Si antes del embarazo ya se sufría de alopecia (androgenética, etc.) es importante consultar al dermatólogo, pues puede haber una reactivación de la enfermedad de base.