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Dudas comunes

Algunos productos utilizados en los tatuajes son tóxicos, nanopartículas o carcinógenos.
Estos productos quedan bajo la piel, no pasan a la leche materna. Haberse realizado un tatuaje no contraindica la lactancia materna, pero algunos autores aconsejan esperar a tatuarse al finalizar la lactancia.
No se han publicado complicaciones en lactantes de madres que se han sometido a sesiones de tatuaje durante la lactancia.
Es preciso un buen control higiénico-sanitario y un taller profesional autorizado al hacerse un tatuaje para evitar la transmisión de enfermedades infecciosas. Muchos bancos de leche no aceptan donaciones hasta pasados 4 a 12 meses de la realización de un tatuaje.
Las cremas anestésicas, antisépticas y antiinflamatorias que se emplean en los tatuajes son compatibles con la lactancia, así como medicamentos para el dolor como paracetamol o ibuprofeno.
No se aconseja el tatuaje en el mismo pezón por el riesgo de que el lactante pueda llegar a absorber pigmentos que sean tóxicos.

No se conoce contraindicación firme sobre la depilación láser y la lactancia materna. De hecho, no hay ninguna prueba científica de que cualquiera de los tipos de láser aplicables sobre la piel (alejandrita, diodo, neodimio, rubí o YAG) sea incompatible con la lactancia.
La irritación y posible infección local secundaria al uso de láser puede hacer prudente no emplearlo en la zona del pecho en concreto o tomar las debidas precauciones.
La aplicación previa de cremas anestésicas sobre grandes áreas de piel para mitigar el dolor (EMLA por ejemplo), puede ocasionar metahemoglobinemia.
Diversas sociedades de Dermatología lo consideran seguro durante la lactancia.

El estilo de vida actual ha hecho que muchas futuras madres tomen la decisión de gestar a mayor edad de lo que se hacía en el pasado. Cualquier embarazo puede sufrir complicaciones, pero el embarazo después de los 35 años tiene más probabilidades de complicarse. Estas probabilidades van aumentando conforme aumenta la edad materna.
Se puede complicar el curso del embarazo (preeclampsia, etc.) y también se pueden producir cromosomopatías en el feto (alteraciones en los cromosomas del bebé, como el Síndrome de Down y muchos otros).
Es importante que las gestantes de mayor edad sigan un control más estricto durante el embarazo y algunos embarazos serán considerados de mayor riesgo en función de la edad materna.

Después de un período de lactancia materna, llega el momento del destete.
Lo ideal para dejar de producir leche, y para que sea menos traumático para el bebé, es que se haga disminuyendo el número de tomas paulatinamente.
Si la lactancia se interrumpe en el postparto inmediato, o bien se hace de forma brusca, es necesario solicitar medicación al obstetra para evitar problemas por acumulación de leche (obstrucción y mastitis).
Si se hace de forma gradual y después de varios meses de lactancia, estos problemas no suelen aparecer.
En algunos casos la leche deja de producirse en pocos días, y en otros (especialmente si la lactancia ha sido duradera) se sigue produciendo eyección espontánea de leche (por la noche, con el llanto del bebé) o si se exprime el pecho manualmente, durante algunos meses.