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Consejos para el cuidado del pecho durante la lactancia materna

El tipo de alimentación que escogemos para nuestros hijos/as es una decisión individual que cada madre debe tomar llegado el momento.

La lactancia materna presenta innumerables beneficios a corto, medio y largo plazo tanto para tu salud como para la de tu hijo/a; pero es bueno que antes de comenzar conozcas la técnica de lactancia, es decir, la forma de dar el pecho y la valoración de la toma, para que se inicie y establezca de manera satisfactoria y que puedas cuidarte a ti y a tu bebé.

Desde Bebé Gadis queremos darte algunos consejos y recomendaciones para que cuides de tu pecho.

Recomendaciones durante el momento de lactancia

El cuidado del pecho debe comenzar desde el primer momento en el que colocas a tu hijo/a al pecho, con una técnica de lactancia correcta para evitar dificultades.

Respecto a la higiene de la zona, es suficiente con tu ducha y/o baño diario, además de tu crema hidratante, libre de perfume, para permitir que tu bebé te reconozca por tu olor.

Finalmente, es esencial tener en cuenta que dar el pecho no debe doler y que el dolor significa que puedes tener algo que corregir o que debes acudir a un profesional sanitario con conocimientos en lactancia.

Postura y posición durante las tomas

El primer paso para dar el pecho es encontrar una postura cómoda para ambos y que al mismo tiempo le permita a tu hijo/a alimentarse de manera correcta. Para ello presta atención a la posición de tu bebé y a tu postura.

En nuestro blog encontrarás información sobre las diferentes posturas que existen y que puedes adoptar para dar el pecho. Descubre aquí más información sobre Cómo alimentar a tu bebé recién nacido.

Colocación de la boca del bebé: todo lo que debes tener en cuenta

Una vez que estéis los dos cómodos, es el momento del agarre. En primer lugar, ofrece el pecho a tu hijo/a despertándole el reflejo de búsqueda. Para ello, apoya tu pezón sobre su labio superior y ante este estímulo táctil tu hijo/a extenderá la cabeza un poquito hacia atrás y abrirá la boca. En ese momento acerca a tu bebé con decisión al pecho para que tu pezón entre en su boca siguiendo la dirección del paladar en lo que llamamos agarre asimétrico. Una vez que afiance el agarre comenzará a succionar.

Es importante que la boca del bebé abarque la totalidad de la areola del pecho y no solo el pezón, esto es necesario para una buena transferencia de leche.

Hay niños/as en los que el labio inferior puede quedar invertido y no succionar bien, siendo necesario recolocarlo, por ello es importante siempre revisar que todo esté correcto.

Cuando el bebé esté saciado y termine de comer, soltará el pecho o irá dejando de mamar sin soltarlo, sepárate con cuidado.

Recuerda que dar el pecho no debe doler. El dolor es un signo de que algo no va bien, acude a tu profesional sanitario de referencia y con conocimientos en lactancia, para que te ayude.

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Es recomendable que te informes ya durante tu gestación para llegar al nacimiento de tu hijo/a con toda la información correcta y necesaria.

Consejos para el cuidado de los pezones

A continuación, ofrecemos una serie de consejos para el cuidado de los pechos y pezones durante la lactancia materna:

Antes de dar el pecho

No hace falta que limpies el pecho antes de dar de comer a tu bebé. Con tu higiene diaria es suficiente.

Lavado de los pechos

Sigue una rutina de higiene normal, no es necesario que los laves ni más ni menos que antes. En la areola se encuentran los tubérculos de Montgomery, unas pequeñas glándulas que producen una secreción que protege tu pecho de dentro hacia fuera, por lo que es recomendable que los laves con agua, sin añadir ningún jabón ni gel que puedan destruir esta hidratación natural. Si prefieres utilizar algún gel que sea de pH neutro.

Secado de los pezones

No hay problema en que los pezones se sequen al aire. Si quieres secarlos, hazlo con una toalla suave de algodón dando pequeños toquecitos sin arrastrar la piel.

Discos absorbentes o de lactancia

Si tienes oportunidad lo más aconsejable es que los pechos se sequen al aire libre, sin discos y sin nada que genere roce o maceración. Si no es posible hacerlo así, se recomienda usarlos de algodón y cambiarlos regularmente para evitar que se humedezcan demasiado y puedan dar lugar a una infección.

¿Qué es la mastitis y cómo prevenirla?

Si has decidido alimentar a tu hijo/a con leche materna puede que hayas oído hablar de las mastitis. Las mastitis son una inflamación/infección en el pecho que afecta a un pequeño porcentaje de mujeres que lactan. Consiste en la inflamación/infección de la mama, causada por un mal drenaje del pecho o un desequilibrio en la flora de tu pecho.

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¿Cómo sé si padezco mastitis?

Dependiendo del tipo de mastitis tendrás una serie de síntomas diferentes. La mastitis más frecuente es la mastitis aguda que cursa con fiebre, dolor, enrojecimiento en una zona del pecho, inflamación y malestar general. Suele ser unilateral, es decir, producirse en un solo pecho.

Para prevenir las mastitis es importante:

  • Drenar bien el pecho durante la toma. Si el bebé no mama bien tendrás que servirte de la extracción.
  • Utilizar los sujetadores recomendados para la lactancia: sin aros, con tirantes anchos y de la talla adecuada, asegurando que el pecho está bien recogido, pero no oprimido de más.

Ante cualquiera de estos signos descritos, dolor en el pecho y/o sensación de falta de leche, acude a tu profesional sanitario de referencia con conocimientos en lactancia.

Esperamos haberte ayudado con estas recomendaciones para cuidar y proteger tu pecho durante la lactancia materna. Si todavía tienes alguna duda puedes revisar nuestra sección de consejos, allí encontrarás más información.

Artículo escrito en colaboración con AGaEP, la Asociación Galega de Enfermaría Pediátrica.

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